¿Qué nos jugamos en Copenhague?
No se trata de la fase final, ni siquiera de un partido de clasificación para la Eurocopa, de lo que estoy hablando. Ahora que vamos tan bien con nuestra selección nacional (o mejor tendría que decir del estado español o algo así), parece que podemos mirar a otros problemas que para muchos mortales resultan también muy destacados. En Copenhague no se va a celebrar ningún evento deportivo, aunque ciertamente va a estar muy concurrida la asistencia, con una larga lista de jefes de estado o de gobierno implicados. Se trata de la gran cumbre sobre Cambio Climático, tecnicamente conocida como COP15, que se celebrará en la capital danesa entre los proximos días 7 y 18 de Diciembre. Se trata de inventar un nuevo protocolo de Kyoto, que amplie notablemente las reducciones pactadas en esa ciudad japonesa, incluyendo ahora también a los países en desarrollo más industrializados (China, India, Brasil, México, Indonesia, Turquía, etc.), que no tenían ningún compromiso en el protocolo anterior. Es bastante obvio afirmar que las emisiones de CO2 corren paralelamente a la trayectoria del transporte, la producción agrícola e industrial, y, en definitiva, al desarrollo economico y el uso que hacemos de la energía. Hastaque pongamos en marcha un modelo post-moderno en la energía que consumimos los seres humanos, las emisiones y el PIB van de la mano, si queremos vivir mejor, seguramente emitamos mas, lo que supone que los países más pobres van a aumentar notablemente sus emisiones en los próximos años. ¿Se pueden permitir el lujo de no hacerlo? Considerando las tasas de emisión actuales, eso supondría que llegaríamos antes de mediados de siglo a la temida barrera de los 500 ppm de CO2. ¿Se puede la habitalidad del planeta permitir el lujo de hacerlo? Digo esto, naturalmente, porque al planeta como tal no le importa excesivamente que estemos 5 ó 6º por encima de las medias actuales, ya que en varias épocas geológicas pasadas lo estuvo, por lo que estamos hablando en realidad no de salvar al planeta, sino más bien de salvar las condiciones del planeta que sostienen la vida humana como ahora la entendemos. ¿Soluciones? Tecnologías más eficientes, producción energética de fuentes renovables, subvención al mantenimiento de recursos forestales…. todas ellas están ahí, pero todas plantean problemas.
Ayer asistí a la presentación de un libro sobre el agua en España. Decía uno de los intervinientes que la solución al problema de la alimentación mundial pasa por cambiar las reglas del comercio, y eliminar las subvenciones a agricultores de países ricos, lo que permita mejorar el nivel de vida de los pobres. Decía el ponente que el problema entonces era de Obama y Sarkozi, esto es de las dos potencias en el comercio mundial. No sé si estoy de acuerdo en el argumento sobre la agricultura, pero desde luego en lo que no estoy de acuerdo es que sean ésas las potencias mundiales el comercio. Me temo que ahora los nombres propios son Obama y Hu Jintao, que son precisamente los que han dicho que no esperan lograr un acuerdo vinculante en Copenhague. Entre los dos suman el 40% de las emisiones mundiales. China construye una central térmica (de carbón) al mes. Me temo que poco podrá Europa aportar a esta discusión con apenas el 15% de las emisiones del planeta, si no conseguimos involucrar a los gobiernos emergentes.