Conceptos para fundamentar una ética ambiental: naturaleza, ecología, medio-ambiente.
La conservación ambiental se considera uno de los valores más arraigados en la mentalidad contemporánea, que aprecia el medio ambiente como un recurso estrechamente asociado a un concepto integral del desarrollo humano. En este blog trataremos sobre las diversas motivaciones que están detrás de este planteamiento conservacionista, sobre sus bases ideológicas y perspectivas de futuro.
Como prolegómeno de este planteamiento, conviene definir algunos conceptos que en el lenguaje cotidiano pueden ser tratados con poco rigor. El primero sería el mismo concepto de naturaleza, que suele identificarse en el lenguaje cotidiano con los paisajes menos transformados por la acción humana. Puesto que nuestro impacto sobre el medio se remonta ya a muchos milenios, realmente hay pocos paisajes que puedan calificarse estrictamente como “naturales”, siendo lo más habitual que sean más bien fruto de una intervención humana moderada. Por ejemplo, muchos bosques que consideramos naturales, como los pinares de Balsaín o Soria, son en realidad fruto de una repoblación centenaria. Si entendemos por conservación de la naturaleza la menor transformación posible, en el fondo estamos acercándonos al concepto que los primeros filósofos griegos concedían al término naturaleza (physis), que lo identifica con la esencia de las cosas, aquello que configura algo como una cosa determinada y no otra. En este marco, conservar la naturaleza, en el fondo del asunto, es mantenerla tal y como son originalmente.
La preocupación por el medio ambiente suele identificarse con los movimientos ecologistas. Aunque ni fue inventada por ellos ni es su patrimonio exclusivo, estos movimientos realizan una labor de concienciación ambiental muy encomiable, en la mayor parte de los ocasiones. Precisamente por esta fuerte actividad de los grupos ecologistas, el término ecología ha pasado a representar cualquier aspecto relacionado con la conservación de la naturaleza, o con una producción de bienes lo más cercana posible a unas condiciones “naturales”. Así se emplea el término ganadería o agricultura ecológica para referirnos a la producción cárnica o vegetal con mínimos insumos artificiales, o se habla de planificación ecológica cuando se orienta a preservar valores ambientales. En entornos más académicos, el término ecología (oikos-logos, “saber sobre nuestro hábitat”) se restringe más al estudio de las relaciones entre los seres vivos y el entorno que les rodea (clima, agua, suelos, vegetación, etc.), así como las relaciones que se establecen entre ellos. El término se propuso inicialmente por el biólogo y filósofo prusiano Ernst Haeckel en 1866, aunque fue el botánico danés Eugenius Warming quien escribió el primer manual sobre la materia, por lo que se le considera el fundador de la Ecología. Actualmente esta ciencia está plenamente reconocida como tal en la mayor parte de las Universidades, principalmente como una rama de la Biología. En sentido más amplio, la persona que se ocupa de estudiar la naturaleza se denomina ambientólogo, concepto que incluye profesionales muy variados: agrónomos, forestales, geógrafos, sociólogos, biólogos, geólogos, además de los propios ecólogos.