El gobierno sigue sin tomarse en serio el cambio climático
Leemos en la prensa semanal que el proyecto de presupuestos generales del estado prevé asignar al Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino unos 275 millones de € para actuaciones que reduzcan la tasa de emisiones. Leo textualmente en la noticia de prensa que el gobierno muestra con ello su compromiso con el tema, plasmado en el objetivo de conseguir, para el quinquenio 2008-2012 que las emisiones totales en España no superen un incremento del 37% respecto a las emisiones año base, con el objetivo de reducir las emisiones en unos 37,7 millones de toneladas de CO2.
Como pasa en tantos temas, arrojar cifras al lector parece ser más sólido que un buen argumento. El problema viene cuando el lector se pone a reflexionar sobre las cifras que le indican y contrasta, por un lado, si son realmente objetivas, y, por otro, si son relevantes. En este caso, la impresión que tengo es que la información que se da con el titular antes citado no cumple ninguno de estos dos requisitos.
Veamos en primer lugar si las cifras son realistas. Se indica que pretendemos reducir unos 38 millones de toneladas de CO2. Hace mas de dos años, en julio de 2007 el gobierno aprobó la Estrategia Española de Cambio Climático y Energía Limpia (Horizonte 2007-2012-2020), que preveía reducir para el 2012 nuestras emisiones en casi 100 millones de t de CO2, marcándose como horizonte para 2010 la reducción de emisiones de unos 32 millones de t. Los datos más recientes con que cuenta la convención de Naciones Unidas para el Cambio Climático (UNFCC) para nuestro país indican que en 2007 apenas se habían conseguido reducir las emisiones en 1,6 millones de t frente a la cifra de 2005, y España seguía siendo el país de la Unión Europea más alejado de los compromisos de Kyoto (45% por encima del objetivo). Incluyendo los mecanismos derivados de los cambios en la cobertura del suelo, todavía las cifras con peores, con una desviación superior a 48 puntos. En estas cifras, las últimas disponibles a 2009, no se incluyen los efectos de la crisis económica que nos afecta actualmente, que sin duda será la principal aliada de la reducción de emisiones, aún a costa de perder varios puntos en nuestro PIB. Ciertamente hubiera sido deseable que el ajuste fuera menos drástico y conseguido como política de Estado, en lugar de como consecuencia de un desastre económico.
El segundo aspecto que antes citaba, la relevancia de las cifras que apunta el proyecto de presupuestos del estado, se indica que el gobierno pretende que el incremento de emisiones no supere el 37% del año base fijado por el protocolo de Kyoto (1990). Encomiable intención, aunque conviene indicar que nuestro compromiso con el acuerdo de Kyoto era no superar el 15% de las emisiones, y que tendremos que pagar los derechos de emisión consiguientes si queremos cumplir con el tratado. Con los mismos datos que citaba antes, a nuestro país le sobraban en 2007 mas de 100 millones de t de CO2 para cumplir con Kyoto. Teniendo en cuenta los costes actuales, esto podría costarnos entre 4500 y 6000 millones de €. Como puede fácilmente concluirse, al comparar esta cifra con la cantidad que se va a dedicar a reducir las emisiones por parte de nuestro Ministerio del Medio vario, parece que nuestros gobernantes siguen sin tomarse en serio este tema, por más que las declaraciones públicas pretendan dar otra imagen.