Zapatero, el cambio climático y Bla, bla, bla

La cumbre del cambio climático en Copenhague se está convirtiendo en la cumbre de las declaraciones melífluas, dirigidas al lector más preocupado por la poesía naturalista seudo-mística que al ciudadano preocupado por la futura habitabilidad del planeta. Como bien indicaba la pancarta que a duras penas pudieron lucir el director de Greenpeace en España y su compañera en su intento de participar en la cena de estado: “Los políticos hablan, los líderes actúan”.

Ciertamente tiene razón nuestro presidente del gobierno cuando indica que los protagonistas de las negociaciones eran los grandes emisores, EE.UU. y China, a los que pedía un mayor esfuerzo. Finalmente el acuerdo ha quedado solo en buenas intenciones y no se han fijado metas concretas salvo en el objetivo de no superar los 2º de incremento de temperatura para 2050. Al menos se ha conseguido un acuerdo global para seguir discutiendo sobre esos puntos y sobre todo se ha incorporado a los países emergentes en los marcos de reducción de emisiones futuros. Creo que los líderes que mas en serio han apostado por el acuerdo han sido las grandes potencias europeas, Francia, Alemania y Reino Unido, que no sólo estaban por acuerdos más ambiciosos, sino que realmente han cumplido sus compromisos previos con el protocolo de Kyoto. Obama sabía que comprometer cifras suponía un coste importante para su economía, y ha preferido no establecer metas concretas, mientras gana apoyo interno para que el Senado pueda apoyarle en objetivos más ambiciosos. China, India, Brasil e Indonesia no van a establecer metas severas cuando sus poblaciones tienen todavía tasas de emisión muy inferiores a las de los países ricos (las de China son cuatro veces per cápita más pequeñas que las de EE.UU. y la mitad de las europeas). En este marco, las declaraciones de Obama han sido una declaración de buenas intenciones: que cada país intente reducir lo más posible y que informe públicamente de esos avances.

El gobierno español, con el presidente Zapatero a la cabeza, se quejaba de la falta de ambición en esos objetivos internacionales y abogaba por reducciones más drásticas. Supongo que los ciudadanos españoles más comprometidos con la causa ambiental aplaudirán esa actitud del presidente, pero a los que además de estar preocupados por estos temas también estamos algo informados, esa actitud nos resulta bochornosa. ¿Cómo puede el gobierno español abanderar la firma de un protocolo más amplio que el de Kyoto cuando somos el país europeo que menos cumple el mismo?  La voluntad política de hacerlo está en todas las declaraciones, pero los hechos prácticos siguen demostrando que nuestros gobernantes no se toman en serio el tema. Por ejemplo, en los últimos presupuestos generales del Estado se estableció como meta reducir unos 38 millones de toneladas nuestras emisiones de CO2 para 2012. Esta cifra es la tercera parte de la que se había aprobado dos años antes, dentro de la Estrategia Española de Cambio Climático y Energía Limpia (Horizonte 2007-2012-2020). Los datos más recientes disponibles para nuestro país en la convención de Naciones Unidas para el Cambio Climático (UNFCC) indican que en 2007 apenas se habían conseguido reducir las emisiones  en 1,6 millones de t frente a la cifra de 2005, y España seguía siendo el país de la Unión Europea más alejado de los compromisos de Kyoto (38% por encima del objetivo). Incluyendo los mecanismos derivados de los cambios en la cobertura del suelo, todavía las cifras con peores, con una desviación superior a 40 puntos. En el balance global de los cuatro primeros años del gobierno de Zapatero pasamos del 149 al 155% de emisiones sobre el año base (1990), lo que supuso alejarnos de los compromisos de Kyoto (fijados en el 15% para nuestro país). En estas cifras son las últimas disponibles a 2009 en el sitio oficial del UNFCC. No se incluyen ahí los efectos de la crisis económica que nos afecta actualmente, que sin duda será la principal aliada de la reducción de emisiones, aún a costa de perder varios puntos en nuestro PIB. Ciertamente hubiera sido deseable que el ajuste fuera menos drástico y  conseguido como política de Estado, en lugar de cómo consecuencia de un desastre económico.

No sé en qué medida puede afectar la nueva ley de economía sostenible a las tendencias futuras, pero resulta cuando menos preocupante que estemos dando a otros lecciones sobre el uso de energías renovables, mientras subvencionamos la industria del carbón, sigue sin estar claro el marco jurídico de la energía eólica marina, o para mejorar la eficiencia energética en las empresas y administraciones públicas. De acuerdo a los últimos datos del sector eólico en España, sin duda el buque insignia de las renovables en nuestro país, la producción media eléctrica apenas sobrepasa la mitad de la generada por energía nuclear, y, en el conjunto de las renovables, aún estamos muy lejos del objetivo del 20% que se ha marcado la Unión Europea en este terreno para 2020.

Si la reducción drástica de emisiones sólo va a venir como consecuencia del deterioro de nuestra economía, la “solución” al cambio climático resulta alarmante. Por otro lado, no es muy diferente de la que han dado los países de la antiguo bloque oriental, donde se registran caídas de emisiones superiores al 50% (Rumanía, Ucrania, Lituania, Estonia) respecto a la situación de 1990.

Parece mucho más razonable proponer medidas más modernas y sostenibles, que pasen por una economía basada en energías de baja emisión (me temo que incluyendo, al menos temporalmente, la nuclear), en mayor eficiencia energética, en primar el ahorro energético, en políticas más innovadoras de captura de carbono (reforestación, gestión de espacios rurales marginales). Las soluciones son ciertamente complejas, y requieren coraje para explicar las implicaciones negativas que van a tener para los ciudadanos (incremento del coste de energía, por ejemplo). Las declaraciones rimbombantes sirven para llenar titulares, pero no para resolver los problemas.

Preguntas básicas sobre Cambio Climático

-¿Cómo podemos explicar a la sociedad que el cambio climático es ya  una realidad, qué pruebas lo evidencian?

El clima es una sucesión de estados atmosféricos en un periodo largo. No se cambia de clima de un día para otro. Los cambios hacen referencia a series largas de años, por lo que para evidenciar que hay cambio climático necesitamos comprobar que las tendencias de los últimos 20-30 años son distintas a las que observamos en los periodos precedentes. A partir de datos observados en termómetros, en series de vegetación, en glaciares o en la variación de la altura del océano podemos confirmar que hay una tendencia clara al calentamiento terrestre. Por ejemplo, 11 de los 12 años comprendidos entre 1995 y 2006 se cuentan entre los 12 más calientes desde 1850, o también se ha medido que en los últimos 50 años hay una tendencia lineal de 0.13°C /década, casi el doble de los últimos 100 años. Ambos datos están sacados de los informes científicos  del IPCC. Continuar leyendo »

¿Es posible el cambio de modelo productivo?

La crisis económica que desgraciadamente sufre España exige un esfuerzo colectivo para cambiar de modelo económico. Este cambio consiste en pasar de un aparato productivo, como el actual, centrado en sectores no afectados por la competencia internacional, como son algunos servicios y la construcción, hacia otro dirigido a producir bienes y servicios más competitivos. Se trataría, en definitiva, de incrementar la competitividad de nuestra economía, es decir, que tengan más peso los sectores o empresas que exportan y también aquellas que ya compiten con importaciones dentro de nuestro país. En este sentido las empresas españolas se encuentran en un momento decisivo para su futuro. Continuar leyendo »

Eticas ambientales (1)

A lo largo de la historia ha habido muchas posturas que dan respuesta a por qué conservar la naturaleza, si bien han sido mayoritarios los planteamientos en los que la naturaleza se ha considerado un mero instrumento de producción, y los recursos naturales simplemente como medios para satisfacer las demandas materiales del ser humano. En nuestra órbita cultural resulta relativamente reciente la preocupación por temas ambientales, tal y como los entendemos hoy. Ciertamente, desde la época clásica podemos rastrear estudios que podríamos denominar “naturalistas”, pero realmente sólo a partir de mediados del siglo XIX comienza el movimiento conservacionista propiamente dicho. Los pioneros de esa corriente ideológica son tres pensadores norteamericanos, Emerson, Thoreau y Marsh, que plantean una crítica al desarrollo economicista que se produce en su país en esas décadas, basado en una transformación abusiva de la naturaleza. Ese caldo de cultivo se plasma en el nacimiento de los primeros grupos ecologistas (Sierra Club en 1892), y en la declaración de los primeros parques nacionales (Yellowstone, 1872). Continuar leyendo »

Ayuda alimentaria, pobreza y hambre.

Más de 60 jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo participaron, la semana pasada en Roma, en la Conferencia sobre Seguridad Alimentaria auspiciada por la FAO. El objetivo propuesto es que en 2015 se haya reducido a la mitad el nivel de hambre en el mundo, en línea con los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU. Continuar leyendo »

¿Qué nos jugamos en Copenhague?

No se trata de la fase final, ni siquiera de un partido de clasificación para la Eurocopa, de lo que estoy hablando. Ahora que vamos tan bien con nuestra selección nacional (o mejor tendría que decir del estado español o algo así), parece que podemos mirar a otros problemas que para muchos mortales resultan también muy destacados.  En Copenhague no se va a celebrar ningún evento deportivo, aunque ciertamente va a estar muy concurrida la asistencia, con una larga lista de jefes de estado o de gobierno implicados. Se trata de la gran cumbre sobre Cambio Climático, tecnicamente conocida como COP15, que se celebrará en la capital danesa entre los proximos días 7 y 18 de Diciembre. Se trata de inventar un nuevo protocolo de Kyoto, que amplie notablemente las reducciones pactadas en esa ciudad japonesa, incluyendo ahora también a los países en desarrollo más industrializados (China, India, Brasil, México, Indonesia, Turquía, etc.), que no tenían ningún compromiso en el protocolo anterior. Es bastante obvio afirmar que las emisiones de CO2 corren paralelamente a la trayectoria del transporte, la producción agrícola e industrial, y, en definitiva, al desarrollo economico y el uso que hacemos de la energía. Hastaque pongamos en marcha un modelo post-moderno en la energía que consumimos los seres humanos, las emisiones y el PIB van de la mano, si queremos vivir mejor, seguramente emitamos mas, lo que supone que los países más pobres van a aumentar notablemente sus emisiones en los próximos años.  ¿Se pueden permitir el lujo de no hacerlo? Considerando las tasas de emisión actuales, eso supondría que llegaríamos antes de mediados de siglo a la temida barrera de los 500 ppm de CO2. ¿Se puede la habitalidad del planeta permitir el lujo de hacerlo? Digo esto, naturalmente, porque al planeta como tal no le importa excesivamente que estemos 5 ó 6º por encima de las medias actuales, ya que en varias épocas geológicas pasadas lo estuvo, por lo que estamos hablando en realidad no de salvar al planeta, sino más bien de salvar las condiciones del planeta que sostienen la vida humana como ahora la entendemos. ¿Soluciones? Tecnologías más eficientes, producción energética de fuentes renovables, subvención al mantenimiento de recursos forestales…. todas ellas están ahí, pero todas plantean problemas. Continuar leyendo »

Cambio climático y crisis económica

Parece que la realidad económica es más eficiente para ajustar ambientalmente nuestro actual modo de vida que cualquier medida que salga de los poderes públicos. Tras diversos planes gubernamentales más o menos voluntariosos, pero hasta ahora fallidos para frenar el crecimiento de nuestras tasas de emisión, parece que este año sí que vamos a cambiar la tendencia alcista de las últimas décadas. De acuerdo a un informe del Observatorio de Cambio Climático de la Fundación FEDEA, en el primer trimestre del año hemos bajado un 17 % las emisiones frente al mismo periodo del año anterior. Los sectores más protagonistas de esta bajada son la producción de cemento y de energía, que han sido tradicionalmente los líderes en emisiones. El transporte por carretera también ha bajado su tasa de emisiones, pero en menor medida (un 5,5%). Continuar leyendo »

¿El gobierno se aclara o no con el cambio climático?

En una de las últimas entradas de este blog indicaba la escasísima atención que los presupuestos del Estado presentados por el gobierno dedicaban a la transformación económica que supone cumplir con los acuerdos que ya tenemos comprometidos en temas de cambio climático con el protocolo de Kyoto. A esa noticia que contrasta con la dialéctica pública de nuestro gabinete, se unen otras dos que tampoco reflejan un clima muy confiado en la seriedad del problema: las trabas que mantiene el ministerio de Industria para la instalación de parques eólicos marinos (para ampliar la información ver la noticia que recoge el servicio de prensa de nuestra fundación, extraído de capital news:  http://www.icnr.es/articulo.php?n=091105025102), y la apuesta que realizan los últimos presupuestos por recuperar el uso del carbón para la generación de energía eléctrica. Añadamos a esto la falta de un marco legislativo adecuado para mejorar la eficiencia energética en las empresas y administraciones públicas, como recientemente denunciaba un informe de la Fundación Entorno (http://www.fundacionentorno.org/documentos/index.asp?cid=20385&mode=default&pid=287), y conformamos un panorama que no nos hace precisamente líderes europeos en apuestas ambientales para reducir nuestra tasa de emisiones. Continuar leyendo »

El drama de 4 millones de parados

El Ministerio de Trabajo e Inmigración de España publicó hoy los datos de paro registrado correspondientes al mes de octubre. El incremento del paro ha sido de 98.906 personas durante el mes de octubre, lo que ha elevado la cifra de parados registrados en más de 3,8 millones de personas, cifra que constituye un nuevo record en los anales del INEM. La tasa de paro, medida como el cociente parados / (parados + afiliados a la Seguridad Social), repuntó en octubre cuatro décimas hasta el 17,6%, la más alta desde marzo de 1997. Otro cálculo, sin duda más heterodoxo, consistiría en sumar estos 99.000 nuevos parados a los que arrojó la Encuesta de Población Activa en el tercer trimestre (4,123 millones) en ese caso la tasa de paro se sitúa en el 18,4% de la población activa. Continuar leyendo »

¿Qué son las instituciones? ¿Qué papel juegan en el crecimiento económico?

¿Qué son las instituciones? ¿Qué papel juegan en el crecimiento económico? ¿De que depende el crecimiento económico de los países pobres? ¿Por qué ellos son pobres y nosotros ricos? Durante años, los economistas hicimos mucho hincapié en la importancia de contar con una buena política económica para alcanzar niveles altos de desarrollo económico (lucha contra la inflación, equilibrio presupuestario, grado de apertura comercial, sistema flexible del tipo de cambio, etc.). Sin embargo, recientemente los economistas nos hemos dado cuenta de que son las instituciones las que consiguen mejorar el crecimiento de la productividad y, por tanto, el desarrollo económico.

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